Con su piel quemada por el arduo trabajo de vender frutas, jugos y salpicones a las afueras del estadio; John Palacio, de 34 años de edad, expresa una inmensa felicidad y amor por lo que hace desde que inició, ya hace 14 años, al lado de su hermano, con naranjas, mangos y bananos, en una mesa, una sombrilla rota, en la acera del estadio.
Aunque para muchos el fin de semana significa descanso y rumba, para John representa como dice: “sacarse la espinita con los días malos de la semana”.
Su jornada comienza cuando la noche aun está viva; a las tres de la madrugada, cuando, trata de conseguir un carro que lo lleve desde Santo Domingo, en el Nororiente de Medellín, donde vive con su esposa e hijos, hasta la Plaza Minorista en busca de los productos que venderá durante el día. La búsqueda debe ser rápida y efectiva en cuanto a tiempo y rebusque de precios para que las ganancias sean mayores, al finalizar la jornada.
A las seis de la mañana, entre saludos con sus vecinos de trabajo y algunos clientes un poco agitados por el ejercicio, retumba el fuerte sonido al subir la persiana del local, indicando que los productos de “Fruty Brother” ya están listos para consumir y las dos mesas que John antepone frente al mostrador dan comienzo a lo que él cree será un día de éxito en ventas.
Sus metas comerciales son claras y específicas, John sabe que tiene hasta las diez de la noche, cuando termina su jornada para recuperar la inversión de los productos que compró en la mañana, el cargo fijo de los servicios públicos y los dos mil pesos de arriendo diario por su local, que debe cancelarle a la Alcaldía de Medellín. El restante, es para su familia.
En medio del singular proceso que tiene hacer un buen salpicón, Jhon cuenta cómo fue la gestión de reubicación de vendedor ambulante a uno legalizado ante Espacio Público, de la alcaldía de Medellín con un local diseñado para su trabajo.
John fue beneficiado, por su antigüedad y buen comportamiento en las afueras del Atanasio, de este proceso de legalización: “Llevo 14 años trabajando aquí y aquí me quedo”. Resalta importantes y positivos comentarios respecto a la experiencia en su trabajo con los pasados Juegos Suramericanos
Su gran esfuerzo en este evento lo relata con mucha emoción, porque superó sus ventas diarias en un 200%, que le dio un poco de tranquilidad para los próximos meses. La gran evolución de su trabajo se la atribuye, en parte, a la Alcaldía de Medellín, que inició un proyecto de mejoramiento del espacio público, pero que también mejoró la calidad de vida y trabajo de los que han creído y apostado todo en esa labor informal.
La convicción que Jhon Palacio tiene de su labor es muestra de que la lucha diaria, por dura que sea, al final será una gran recompensa al esfuerzo que le puso a todos los jugos y salpicones que la gente paga y disfruta.
Él, finalmente, quiere compartir, con todo aquel que quiere emprender su propio negocio: "Que le eche ganas, pa'lante, que con ganas cualquier negocio, por duro, que sea se saca adelante".